por Jaime Sahagún

Estas navidades se estrenará en cines una película llamada Nosferatu. El propio nombre debería reflejar una sonrisa en propios y extraños, y es que se trata de un remake de la película de 1922.
El personaje del Conde Orlok, el vampiro de Nosferatu, continúa en la sociedad y, si bien es cierto que ha habido otras apariciones relevantes de vampiros en el cine durante el último siglo, es imposible olvidar la película del 1922 que dirigió F.W. Murnau.


Este largometraje está protagonizada por Hutter (Gustav von Wangenheim), un agente inmobiliario de Wisborg, a quien su jefe Knock (Alexander Granach) informa de que el conde Orlok (Max Schreck) de Transilvania quiere comprar una vivienda en su mismo barrio. Hutter se despide de su amada Hellen (Greta Schroeder) y viaja a informar al conde. Orlok, quien se alimenta de sangre, duerme en ataúdes y trae enfermedades y locura a donde va, se interesa en Hellen. Hutter viaja a Wisborg, pero mientras tanto, Orlok se acerca por barco viajando junto con ratas, y causa la muerte de la tripulación, así como provoca una epidemia en Wisborg en la que culpan a Knock de las muertes porque el vampiro lo volvió loco. Al final de la película Orlok intenta comer a Hellen pero sin darse cuenta ya se ha hecho de día y termina muriendo con la luz del sol.


Pero tendríamos que preguntarnos ¿es necesario hacer un nuevo remake de una película con tanta trascendencia? Lo cierto es que si lo dudamos estaríamos olvidando que el remake ha estado enmarcado en el cine desde tiempos de los Lumière, y que de hecho en el cine europeo una vía exitosa en el momento de exportar películas locales al mercado internacional. Películas como Perfetti sconosciuti han tenido mas de una veintena de remakes a lo largo de diferentes países. Por lo que dudamos de si es problemático hacer un remake, lo cierto es que sería meterse en un debate que ya se podría considerar enquistado a este punto de la historia de la cinematografía.
Ahora tendríamos que hacernos una pregunta mas difícil. ¿podemos confiar que esta película haga honor al Nosferatu de 1922? Nosferatu se estrenó en un contexto muy particular, fue durante el expresionismo alemán a pocos años del estreno de películas como El Gabinete del doctor Caligari. Lo que hizo que el contexto así como el estilo cinematográfico favoreciera las implicaciones del estreno de la película original.

Un estilo visual que a día de hoy queda extraño para el público contemporáneo, con algunas excepciones, sin embargo, vemos por el tráiler estrenado hace unos pocos meses que el remake respetará la estética de la película original así como la recreación de escenas icónicas de la misma.

Si miramos el equipo de producción del remake que se estrenará este año, observamos también que el director de la cinta será Robert Eggers, quien recientemente estrenó la película The Northman, la cual no fue llamativamente exitosa en taquilla, sin embargo fue notoriamente valorada por la critica especializada a la par que recibió un apoyo más moderado del publico casual. Aunque si podría ser algo más cuestionable que mientras que la película original se trataba de un film alemán, el remake por el contrario va a ser una coproducción checo-estadounidense, lo que causa dudas entre muchos escépticos.

Aún nos falta más de medio año para que Nosferatu vuelva a nuestros cines y podamos disfrutar de semejante clásico con nuevo lavado de cara. Los vampiros no han abandonado nuestros cines en todo este siglo, y muy pronto su contemporáneo padre volverá a las pantallas.