por Daniel Moreno Rosique
A finales del año pasado, se estrenó en las salas españolas la nueva película del director finlandés Aki Kaurismaki: Fallen Leaves. Su paso por el festival de Cannes y la obtención del Gran Premio del Jurado, posibilitaron que se estableciera como una de las propuestas europeas más potentes y esperadas del año.
Fallen Leaves nos cuenta de forma paralela las historias vitales de Ansa (Alma Pöytsi), una mujer de mediana edad que se gana la vida a realizando trabajos temporales y De Holappa (Jussi Vatanen), un hombre de mediana edad que trabaja en la construcción y sufre de alcoholismo.
Fallen Leaves es un drama con tintes cómicos que teje un hilo romántico que se caracteriza por una necesidad mutua de los personajes de encontrar algo que les posibilite salir de su soledad personal y su vida carente de objetivos reales. Tanto Ansa como Holappa, se limitan a “sobrevivir» ejerciendo estos trabajos mal pagados, no obstante, a pesar de compartir similitudes, encaran la vida de forma diferente. Holappa, es un hombre que se ha dado por vencido, que ha cedido ante sus vicios y que como él mismo dice, “tiene depresión”. Una depresión que solo es capaz de combatir con su alcoholismo, un alcoholismo que no hace más que acentuar dicha depresión. Su personalidad retraída y de pocas palabras, esconde una necesidad particular de enamorarse, como método para combatir dicha soledad y su alcoholismo.
Ansa, es distinta de Holappa. Ella aún cree y tiene esperanza en que el futuro que le aguarda es mucho mejor que el actual, a pesar de que no tiene grandes sueños o ambiciones, tiene cierta aspiración a que si lucha, su vida experimentará un cambio. Su fortuito encuentro con Holappa es todo lo que ha estado añorando. Una persona con la que compartir sus deseos, sus intimidades, sus problemas y que comparta una situación similar a la suya.
En un principio, en los encuentros entre Holappa y Ansa, apenas se pronuncian palabras, ambos se limitan a disfrutar de la compañía del otro y a pesar de que existe una leve tensión e interés común por conocerse, ambos se encuentran cómodos en dicha situación porque como tal, entienden que llevan sin experimentar una cita desde hace mucho tiempo. Sus encuentros casuales van aumentando en intensidad y confesiones, conociendo más en profundidad los problemas de cada uno, en especial, el alcoholismo de Holappa.
Esta forma de contar una historia de amor, difiere mucho de las historias de amor a las que estamos acostumbrados a ver. Las palabras y los diálogos son escasos y son el vestuario, las localizaciones, la música y los gestos de los protagonistas los que realmente le dan una identidad. Es una película plenamente finlandesa y nos da la oportunidad de descubrir un cine y una cultura que desconocemos. Su carácter frívolo y a veces distante encaja a la perfección con la idea que tenemos aquí de los países nórdicos.
La figura de su director, Aki Kaurismaki, es mucho más conocida de lo que creemos. Uno de los temas claves de su filmografía es como el trabajo es también, una especie de condena de la que nos es imposible salir. En La chica de la fábrica de cerillas (1990) , vemos de protagonista a una chica que está sumida en el aburrimiento total fruto del trabajo que realiza, un trabajo que no puede dejar. En Un hombre sin pasado (2002), asistimos a la historia de un hombre que no recuerda nada excepto unas cuantas cosas, entres las que se encuentra el empleo que ejercía. En estas películas, como en muchas otras de su filmografía, asistimos al día a día de unos personajes, con sus determinados problemas personales y que enfrentan el mundo cómo pueden. A pesar de que sus películas tienen tramas melodramáticas estas siempre suelen contar con una vena cómica que alivia la experiencia al espectador y las distingue de otros muchos otros melodramas.
Su cine comparte muchas similitudes con el cine europeo tradicional. El melodrama es un género muy característico del cine Europeo, aquí por ejemplo, tenemos a Almodóvar. Sus películas tienen un contundente mensaje social y nos permiten descubrir cosas sobre Finlandia que desconociamos. Su cine, se podría calificar como middlebrow cinema, si lo relacionamos con el cine europeo debido a su alto contenido social. Kaurismaki ha logrado con su cine crear una idea transmisible al resto del mundo acerca de un país que cinematográficamente, siempre ha pasado bastante desapercibido para el gran público. Ha logrado que al igual que con otros países, a través de su cine podamos crear una imagen de las historias y realidades sociales que concurren en Finlandia, y su gran profusión a nivel internacional en cuanto a reconocimientos y premios, lo avalan.
