por Mateo Calvo

Creo que hay algunos momentos de nuestra vida que, por distintos motivos, romantizamos. Yo describiría mi experiencia en la Berlinale de la siguiente manera: creo ser el personaje de una película, esta película, puede ser de cualquiera de los géneros que a uno se le ocurran, porque todos se pueden idealizar.

La Berlinale, es el primer festival de cine al que he asistido en mi vida y me ha hecho romantizar la vida durante la semana que estuve en Berlín. El arte y la forma en la que experimentamos la vida están muy relacionados. Cuanto más arte consumimos más propensos somos a sentir en vez de ‘pasar por ahí’. Si uno está expuesto a un atracón diario de películas, como lo estás en un festival de cine, el resultado más sensato es que acabe creyendo que vive en una.

El cine, puede ser una idealización constante de la vida de los seres humanos. A veces es una recolección de los momentos destacables de unos personajes, en las que se omiten las situaciones más ordinarias de sus vidas. Después de ver una película, cuando sales de la sala de cine y entras en contacto de nuevo con tu realidad, es decir, cuando coges el metro, el tranvía o el autobús camino a la siguiente película, tu visión adquiere un filtro que te hace ver el mundo que te rodea de una manera distinta, como, por ejemplo, en el movimiento de los árboles a causa del viento, la forma de las nubes o la iluminación de los peatones por las farolas.

La sobredosis de cine distorsiona de forma negativa y positiva la visión que tienes de tu vida, haciéndote creer que eres el protagonista de una historia, y que los demás factores que te rodean, son cómplices de esta historia, que le aportan dimensión. El cine creo que tiene esa potencia, esa cualidad de hacernos sentir únicos y de mostrarnos como protagonistas en el mundo. Esa es mi experiencia en mi primer festival y lo que ha supuesto ver tres o cuatro películas al día.

Quiero aclarar, que romantizar, es un verbo que no existe en el diccionario español, pero la cultura popular ha admitido y puesto de moda este término anglosajón, para expresar una manera de ver la vida, que se siente cuando nos abstraemos de nuestra realidad y nos dejamos gobernar por las emociones.

Termino este corto ensayo poético sobre: la inevitable romantización de la vida, a causa de la sobredosis de cine que te produce el festival, diciendo que se trata de una experiencia única que como estudiante me siento muy afortunado de poder haber vivido. Berlín y Cine son dos términos que combinan a la perfección y que deseo que cualquiera pueda relacionar como yo he hecho.