por Celia Brufao Muñiz y María Ortiz Rueda

La jornada comienza temprano, en el Museo Helga de Alvear. Llegamos pronto (o eso creemos), y aún así nos encontramos con que ya hay varios cacereños dispersos entre las exposiciones, esperando con expectación a que permitan la entrada a la sala. La elección del espacio para la presentación de los premiados no es casual, no solo porque el arte sea la antesala natural del cine, sino también por su interés como lugar emblemático de la bonita ciudad.
Cuando por fin se nos permite el acceso, el ambiente se llena de una energía creciente a medida que van llegando los invitados. Cada uno es introducido y homenajeado de manera individual. Lo hacen Paco Rebollo, director del festival, y Paz Sufrategui, de amplia trayectoria en el audiovisual español, ambos miembros del jurado encargado de decidir a quién se le otorgan los reconocimientos.
Una vez terminado el evento tenemos la oportunidad de mantener una breve conversación con la actriz Blanca Soroa, cuyo debut en Los Domingos ya le ha granjeado múltiples reconocimientos, entre ellos una nominación a los Goya. Nos comenta que le gustaría alejarse de su primer papel y ponerse a prueba con algo distinto, y reconoce la oportunidad que le ha brindado el festival de acercarse a personas a las que lleva años admirando.
Es destacable como eventos de este tipo ponen el foco y le abren puertas a aquellos que acaban de comenzar en la industria. Es el caso de Blanca, pero también el de Eva Libertad, a la que se le otorga el premio a Mejor Dirección gracias a su ópera prima Sorda, de gran interés social y calidad artística.