Paco Rebollo, presidente del Festival de Cine Español de Cáceres
Por Celia Brufao Muñiz y María Ortiz Rueda

Pregunta: ¿Cómo comenzó su trayectoria?
Respuesta: Quería hacer periodismo, pero la beca no llegaba para irme a Madrid. Decidí ir a Badajoz, donde estudié ciencias químicas. Mi primer destino cuando aprobé las oposiciones fue en Castuera, y con los profesores montamos un cineclub. Me encargaba de editar el folleto con la programación del mes, lo llamé V.O. (Versión Original). Cuando me destinaron a Cáceres en 1993, le pregunté a un amigo que hacía diseño gráfico y a mi hermano Quintín que por qué no me ayudaban a sacar adelante una revista de cine.
P: ¿Cómo fue el paso a organizar el festival?
R: Al año siguiente, empezamos a conceder premios. Esto lo hacíamos en un bar de la Plaza Mayor que se llamaba La Machacona, donde se reunía la movida cacereña. Ahí estuvimos entregando premios hasta el 96, cuando dimos el salto al Gran Teatro y comenzaron a apoyarnos instituciones y entidades bancarias.
P: Es el único festival de cine solidario en España.
R: Al ver que había interés de la gente en acudir al festival, nos dimos cuenta que podíamos ayudar a través del cine. En estos 30 años, hemos conseguido vincular el proyecto cultural con el humanitario, destinando más de 300.000 euros a Brasil, España, Líbano, Kenia, etc., y ahora, a Palestina.
P: Otro elemento que resalta del festival es su carácter social.
R: Eso es lo más bonito que hacemos. Llevamos a 5.000 alumnos de primaria e infantil a las salas de cine. De toda la provincia, ponemos autobuses y vienen hasta Cáceres. Todos los años hay varias experiencias en las que los niños dicen: “no he ido nunca al cine”.
P: Estos últimos meses han sido noticia los problemas con la financiación del festival.
R: En esta última edición, el gobierno de la Junta no está formado y el Ayuntamiento de Cáceres no tiene presupuesto todavía, solo teníamos la posibilidad de hablar con la Diputación de Cáceres para que ellos pasaran a ser patrocinadores oficiales del festival. Tenemos menos actividades que otros años, en la Sección Oficial poníamos proyecciones en tres sesiones, este año solo en una sesión porque no podíamos cumplir con el presupuesto. Es un tanto reducido, pero no nos importa, porque todos los que trabajamos nadie cobra. Todo el mundo saca tiempo de su trabajo.
P: En cuanto al futuro, ¿qué espera del festival?
R: Me preocupa un poco. La gente cada vez va menos al cine, por eso es tan importante seguir fomentando entre los jóvenes. Nosotros tenemos la suerte de que en el equipo de V.O. y de la fundación hay gente de menos de 30 años. Estamos obsesionados con eso, que los jóvenes se acerquen.