Archivo 25 de mayo de 2026

Cuanto el cine deja de entretener y empieza a incomodar

por Carlos Giuseppe Angelastro

¿Alguna vez has sentido que vas a ver al cine a ver una película y en vez de distraerte te sientes tenso y hasta un poco incomodo con lo que estás viendo o que por otro lado te hace reflexionar y generar debates en tu mente? Buena parte del cine europeo lleva décadas haciendo precisamente eso: utilizar la pantalla como herramienta de crítica social. Y pocos directores representan mejor esta idea que Ken Loach.


Ciudad sin sueño, la ficción que alecciona a la realidad

por Iris Rubio


Ciudad sin sueño (2025), es una película dirigida por Guillermo Galoe. Protagonizada por Tonino (Antonio Fernández Gabarre), que vive con su familia en el asentamiento irregular más grande de toda Europa, la Cañada Real de Madrid. Las obras de demolición se acercan a su vivienda, pero su abuelo, chatarrero, se niega a marcharse bajo ningún concepto.


Sirāt (Óliver Laxe, 2025), un viaje emocional a través de la fractura del mundo

por Ángel Díaz

La película Sirāt (2025), dirigida por Óliver Laxe, se sitúa dentro del cine europeo contemporáneo como una obra que aúna la sensibilidad artística con una profunda e intrínseca miradasocial. Más allá de su dimensión emocional, la película invita a reflexionar sobre problemáticas actuales como la desaparición de personas, la fragilidad de los vínculos familiares y la desconexión de la juventud en contextos globalizados.


Un día en el Festival de Cine Español de Cáceres

por Celia Brufao Muñiz y María Ortiz Rueda


La jornada comienza temprano, en el Museo Helga de Alvear. Llegamos pronto (o eso creemos), y aún así nos encontramos con que ya hay varios cacereños dispersos entre las exposiciones, esperando con expectación a que permitan la entrada a la sala. La elección del espacio para la presentación de los premiados no es casual, no solo porque el arte sea la antesala natural del cine, sino también por su interés como lugar emblemático de la bonita ciudad. 

Cuando por fin se nos permite el acceso, el ambiente se llena de una energía creciente a medida que van llegando los invitados. Cada uno es introducido y homenajeado de manera individual. Lo hacen Paco Rebollo, director del festival, y Paz Sufrategui, de amplia trayectoria en el audiovisual español, ambos miembros del jurado encargado de decidir a quién se le otorgan los reconocimientos. 

Una vez terminado el evento tenemos la oportunidad de mantener una breve conversación con la actriz Blanca Soroa, cuyo debut en Los Domingos ya le ha granjeado múltiples reconocimientos, entre ellos una nominación a los Goya. Nos comenta que le gustaría alejarse de su primer papel y ponerse a prueba con algo distinto, y reconoce la oportunidad que le ha brindado el festival de acercarse a personas a las que lleva años admirando. 
Es destacable como eventos de este tipo ponen el foco y le abren puertas a aquellos que acaban de comenzar en la industria. Es el caso de Blanca, pero también el de Eva Libertad, a la que se le otorga el premio a Mejor Dirección gracias a su ópera prima Sorda, de gran interés social y calidad artística.


Reseña: Torrente, presidente

Por Unai Varas Lleó

Durante las últimas semanas parece que no se habla de otra cosa que no sea de Torrente: presidente. Santiago Segura y sus múltiples decisiones publicitarias, entrevistas y declaraciones llevan recorriendo los círculos cinéfilos en redes sociales todo el mes (con todo tipo de opiniones, porque otra cosa no, pero opiniones tenemos de sobra). Y, aunque pueda parecer que ya no hay nada que rascar del tema, que esto ya es aburrido y casposo, creo que aún queda mucho por analizar.


“No hay ningún festival tan longevo dedicado exclusivamente al cine español. Nadie se hace eco de eso, pero tenemos que empezar a decirlo”

Paco Rebollo, presidente del Festival de Cine Español de Cáceres

Por Celia Brufao Muñiz y María Ortiz Rueda

Pregunta: ¿Cómo comenzó su trayectoria?

Respuesta: Quería hacer periodismo, pero la beca no llegaba para irme a Madrid. Decidí ir a Badajoz, donde estudié ciencias químicas. Mi primer destino cuando aprobé las oposiciones fue en Castuera, y con los profesores montamos un cineclub. Me encargaba de editar el folleto con la programación del mes, lo llamé V.O. (Versión Original). Cuando me destinaron a Cáceres en 1993, le pregunté a un amigo que hacía diseño gráfico y a mi hermano Quintín que por qué no me ayudaban a sacar adelante una revista de cine.

P: ¿Cómo fue el paso a organizar el festival?

R: Al año siguiente, empezamos a conceder premios. Esto lo hacíamos en un bar de la Plaza Mayor que se llamaba La Machacona, donde se reunía la movida cacereña. Ahí estuvimos entregando premios hasta el 96, cuando dimos el salto al Gran Teatro y comenzaron a apoyarnos instituciones y entidades bancarias.

P: Es el único festival de cine solidario en España.

R: Al ver que había interés de la gente en acudir al festival, nos dimos cuenta que podíamos ayudar a través del cine. En estos 30 años, hemos conseguido vincular el proyecto cultural con el humanitario, destinando más de 300.000 euros a Brasil, España, Líbano, Kenia, etc., y ahora, a Palestina.

P: Otro elemento que resalta del festival es su carácter social.

R: Eso es lo más bonito que hacemos. Llevamos a 5.000 alumnos de primaria e infantil a las salas de cine. De toda la provincia, ponemos autobuses y vienen hasta Cáceres. Todos los años hay varias experiencias en las que los niños dicen: “no he ido nunca al cine”.

P: Estos últimos meses han sido noticia los problemas con la financiación del festival.

R: En esta última edición, el gobierno de la Junta no está formado y el Ayuntamiento de Cáceres no tiene presupuesto todavía, solo teníamos la posibilidad de hablar con la Diputación de Cáceres para que ellos pasaran a ser patrocinadores oficiales del festival. Tenemos menos actividades que otros años, en la Sección Oficial poníamos proyecciones en tres sesiones, este año solo en una sesión porque no podíamos cumplir con el presupuesto. Es un tanto reducido, pero no nos importa, porque todos los que trabajamos nadie cobra. Todo el mundo saca tiempo de su trabajo.

P: En cuanto al futuro, ¿qué espera del festival?

R: Me preocupa un poco. La gente cada vez va menos al cine, por eso es tan importante seguir fomentando entre los jóvenes. Nosotros tenemos la suerte de que en el equipo de V.O. y de la fundación hay gente de menos de 30 años. Estamos obsesionados con eso, que los jóvenes se acerquen.


La “tercera vía” de vivir el cine de festivales

por Marina Marcos

Normalmente solo pensamos en dos formas de vivir un festival de cine: puedes disfrutarlo como espectador (ya sea para ampliar tu lista de Letterboxd o para formar tu ojo crítico), o puedes vivirlo con la tensión del que ha presentado un proyecto y no sabe qué le deparará el futuro. No obstante, existe una tercera disyuntiva de la que no solemos ser conscientes: la incertidumbre que lleva organizar un festival de cine.

Por eso cuando el pasado octubre de 2025, mientras disfrutaba del festival de Sitges en esa segunda vía, el actor Daniel Chamorro (El buen patrón, La boda) me ofreció formar parte de la selección oficial del Festival de Cine Social Jorge Manrique de Ciudad Real (o para acortar, Man!Fest) no sabía qué esperar.


Aquel año en la Berlinale

por Mateo Calvo

Creo que hay algunos momentos de nuestra vida que, por distintos motivos, romantizamos. Yo describiría mi experiencia en la Berlinale de la siguiente manera: creo ser el personaje de una película, esta película, puede ser de cualquiera de los géneros que a uno se le ocurran, porque todos se pueden idealizar.

La Berlinale, es el primer festival de cine al que he asistido en mi vida y me ha hecho romantizar la vida durante la semana que estuve en Berlín. El arte y la forma en la que experimentamos la vida están muy relacionados. Cuanto más arte consumimos más propensos somos a sentir en vez de ‘pasar por ahí’. Si uno está expuesto a un atracón diario de películas, como lo estás en un festival de cine, el resultado más sensato es que acabe creyendo que vive en una.


Mi experiencia como estudiante de Comunicación Audiovisual en el Berlinale

por Javier Alvarado

Sin duda, un festival de cine, es un evento muy especial, y más aún uno del calibre del Berlinale. En febrero de este año tuve la oportunidad de asistir con acreditación de estudiante, junto con algunos compañeros, al festival internacional de Berlín. Esta acreditación nos permitía acceder a todas las proyecciones de manera gratuita, a excepción de los estrenos que se llevaban a cabo en el escenario principal.

Era el primer festival de cine al que acudía, y no sabía muy bien qué esperar, solo que iba a ver muchas películas durante 10 días. Y así fue, en los 10 días que pasé en la capital alemana, el itinerario era siempre el mismo. Por la mañana, sonaba la alarma a las 7 para entrar en la cola y poder coger las entradas para las proyecciones del día siguiente, desde la página web. Después de haber cogido las entradas, siempre con adrenalina porque las películas más populares se agotan en cuestión de segundos y nadie quiere quedarse sin entrada, normalmente volvía a dormir un par de horas o tres, unos días más contento y otros más frustrado, en función de las entradas que hubiera podido conseguir.


El romanticismo nórdico de Fallen Leaves

por Daniel Moreno Rosique

A finales del año pasado, se estrenó en las salas españolas la nueva película del director finlandés Aki Kaurismaki: Fallen Leaves. Su paso por el festival de Cannes y la obtención del Gran Premio del Jurado, posibilitaron que se estableciera como una de las propuestas europeas más potentes y esperadas del año.

Fallen Leaves nos cuenta de forma paralela las historias vitales de Ansa (Alma Pöytsi), una mujer de mediana edad que se gana la vida a realizando trabajos temporales y De Holappa (Jussi Vatanen), un hombre de mediana edad que trabaja en la construcción y sufre de alcoholismo.